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Beata Małgorzata Łucja Szewczyk (1828-1905)

Vivió en tiempos difíciles. Hacía cosas ilegales en secreto. Lo que atrae al espíritu romántico de los polacos que puede llegar a ser un obstáculo insuperable para aquellos que están en la clandestinidad y llevan a cabo acciones para servir a la sociedad y sobrevivir más tiempo de lo que dura la ocupación. Entonces, ¿cómo esta mujer solitaria, que vivía la posibilidad real de ser deportada a Siberia o de recibir cualquier tipo de represión, pudiera lograr esto? ¿Dónde encontró la fuerza para confiar en Dios y creer que su trabajo tenía sentido, más allá de la terrible realidad que le tocó vivir?

Nació en Volyn. El sufrimiento que atravesó en su vida desde el mismísimo comienzo es indescriptible. De niña, perdió a sus padres y su hermanastra se hizo cargo de ella. No pudo cumplir su sueño más grande que era el de ser monja porque en ese momento en Volyn los monasterios ya no existían: los rusos los habían destruido. Por lo tanto, Łucja se convirtió en terciaria franciscana. Cuidó de los pobres, de preparar a los niños para la Primera Comunión y de los enfermos.

Ya adulta, a los 40 años, peregrinó a Tierra Santa. Hizo todo el camino de Odessa a pie. Allí abordó un barco que navegaba rumbo al destino de sus sueños. En Jerusalén trabajó en el Hospital de San José, junto a monjas francesas. Durante su estancia en la tierra de Jesús, entregó su vida a Nuestra Señora de los Dolores.

Regresó a Polonia para servir a los más necesitados. Su mayor deseo no tenía una forma específica hasta que el padre Honorat Koźmiński se cruzó en su camino; gracias a quien el sueño de Łucja se hizo realidad: pudo convertirse en monja y fundar una nueva congregación. En un refugio en Varsovia, cuidó de los pobres y, luego de un tiempo, compró una casa en Zakroczym. De acuerdo con sus memorias, llevó allí a dos mujeres ancianas de las que cuidó. De esta manera comenzó la Congregación de Nuestra Señora de los Dolores. Małgorzata no se detuvo allí: se construyeron más casas y la orden creció a pesar de la vigilancia policial. La prohibición de la Congregación fue para ella un signo de la Providencia, que cuidó la Obra y la salvó del terror.

Otras obras de la Congregación de Nuestra Señora de los Dolores comenzaron a aparecer en Galicia donde Małgorzata se mudó a fin de establecer, en condiciones más apacibles, nuevas casas para ancianos, niños y huérfanos; escuelas para niñas del barrio sin recursos y talleres de costura. Las hermanas visitaban a los enfermos y trabajaban en los hospitales. Las hermanas seráficas (así es como era conocida esta congregación) ofrecían todas sus desvelos a la Divina Providencia, que nunca las abandonó.

Después de 23 años, la madre Małgorzata delegó, en su sucesora, su autoridad como superiora y regresó a tierras bajo dominio ruso. Continuó sirviendo a los necesitados y hacia el final de su vida encomendó su sufrimiento a sus oraciones. Una multitud de gente asistió a su funeral en 1905. La “madre de los pobres y los huérfanos” fue incluida entre los beatos el 9 de junio de 2013 en Cracovia donde, en el número 3 de Łowieckiej, se encuentra actualmente la casa general de la congregación que ella fundó.

Los lugares relacionados con Beata Małgorzata Łucja Szewczyk (1828-1905) :

Hermanas Seráficas, calle Łowiecka 3, Cracovia
Hermanas Seráficas, calle Łowiecka 3, CracoviaLa Casa General de la Congregación de las Hermanas Seráficas. La fundadora de la Congregación fue la beata Małgorzata Łucja Szewczyk. Su trabajo ha perdurado y ha creciendo ... (Lee mas)