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San Segismundo Szczęsny Feliński (1822-1895)

Patriota, erudito, obispo, trabajador social. Estuvo en contacto con ciudadanos prominentes, incluido Juliusz Słowacki y Adam Jerzy Czartoryski, sin embargo la historia lo recuerda principalmente por sus obras de misericordia y por su inflexible postura, sin concesiones, en defensa de los valores más importantes, razón por la cual habría de sufrir el exilio.

Se convirtió en sacerdote a fin de dedicarse por completo a la renovación espiritual de su patria, porque veía en ella la fuente de la libertad para los polacos. Su vida sacerdotal estuvo llena de obras de caridad. Tomó a su cuidado el instituto Familia de María, donde conoció la miseria inimaginable de niños huérfanos. Se hizo cargo de niños sin padres en un refugio para pobres y fundó una nueva congregación.

Como arzobispo, tuvo que hacer frente a la renuencia del clero de Varsovia que sospechaba que Feliński era protegido del zar, no de la Iglesia. Pero él dejó muy clara su postura: “Mi doctrina no es mía, sino de Aquél que me envió; es de la Iglesia Católica, la guardiana del ministerio de la religión establecida por Cristo”. El arzobispo abrió las puertas de iglesias que estaban cerradas, recorrió la arquidiócesis, hospitales, refugios para pobres y gente sin hogar, monasterios, como así también un refugio dirigido por judíos en el distrito de Wola en Varsovia. Indultó a muchos sacerdotes exiliados en Siberia y trajo a la Congregación de las Hermanas de Nuestra Señora de la Misericordia y a las Hermanas de la Familia de María a Varsovia para que se encargaran de la educación de niñas sin recursos.

Después del estallido del Levantamiento contra la Rusia zarista de enero de 1863, la represión de los invasores se intensificó; el arzobispo se sentía responsable de la Iglesia que le había sido confiada. Defendió al pueblo placo del zar a quien le escribió una carta muy comprometedora en la que le urgía restaurar la libertad de Polonia. La carta fue publicada en la revista francesa Journal. Feliński fue exiliado a Yaroslavl, cerca del Volga, durante 20 años. El dolor se impuso en la arquidiócesis: los órganos y las campanas quedaron en silencio y el canto cesó.

En el exilio, el arzobispo continuó con su trabajo apostólico y sus obras de caridad. Se rodeó de compatriotas y los tomó bajo su cuidado.

Al ser liberado del exilio, no pudo volver a Varsovia, por eso se instaló en el pueblo de Dźwiniaczka en Podolia donde atendió confesiones, dirigió retiros, escribió, fundó una escuela y comenzó la construcción de una iglesia.

Murió el 17 de septiembre de 1895 en Cracovia. También en Cracovia, Juan Pablo II lo beatificó en 2002. El ataúd en el que fue enterrado el arzobispo, su imagen y reliquias se encuentran en la iglesia de San José en Podgórze. Aquí también se halla la casa provincial de las Hermanas de la Familia de María. La canonización de este heroico pastor tuvo lugar en 2009.

Los lugares relacionados con San Segismundo Szczęsny Feliński (1822-1895):

Iglesia de San José, calle Zamoyskiego 2, Cracovia
Iglesia de San José, calle Zamoyskiego 2, Cracovia En el altar de Nuestra Señora de Częstochowa se encuentra la primera lámina de la tumba donde san Segismundo Szczęsny Feliński descansó. Fue Obispo y Metropolitano de Varsov... (Lee mas)